Tema: El fin de la Cultura Subvencionada y el renacimiento del Mecenazgo Ciudadano.
La Canción del Concejal
Dani, el primo de Susi, es cantautor. Tiene talento, tiene voz y tiene rabia. Pero Dani tiene hambre. Para grabar su disco, necesita la «Ayuda a la Creación Joven» del Ayuntamiento. Dani rellena el formulario 704. Lee las bases: «Se valorarán positivamente las obras que traten sobre la cohesión social, la sostenibilidad y…» Dani mira su cuaderno. Su mejor canción habla de la soledad, del desamor y de la corrupción política. Dani piensa: «Si presento esto, no me dan un euro.» Tacha la letra. Cambia «corrupción» por «inclusión». Suaviza el tono. Se corta el pelo. Le dan la ayuda. Graba el disco. Da un concierto en la Plaza Mayor organizado por Cultura. Nadie va, salvo cuatro amigos y el Concejal que se hace la foto. Dani ha cobrado, sí. Pero se siente sucio. No es un artista; es un animador sociocultural del régimen.
El Mecenas es el Vecino
Es 2027. Se acabaron las subvenciones a dedo. Dani tiene miedo. «Sin el Ayuntamiento, ¿quién me pagará?» Susi le da la respuesta. —Dani, este mes he cobrado mi sueldo íntegro (sin IRPF). Tengo 400 euros más en el bolsillo que antes se llevaban ellos. Susi no es la única. Todo el barrio tiene dinero. Dani anuncia un concierto en el bar de la esquina. Entrada: 10 Créditos Terra. No hay Concejal. No hay «temas obligatorios». Dani canta su canción prohibida. La canta con las tripas, desafinando, sudando verdad. El bar está lleno. La gente, que ahora tiene dinero para gastar en lo que ama, paga la entrada con gusto. Susi llora de emoción. Nunca había visto a su primo así.
La Libertad de Desafinar
Al final de la noche, Dani cuenta la caja. Ha ganado más en dos horas de verdad que en un año de mentiras burocráticas. Y lo más importante: No debe nada a nadie. Si mañana quiere escribir una canción insultando al Presidente, puede hacerlo. Su sueldo no depende del BOE; depende de que a Susi y a los vecinos les guste su arte. El arte ha dejado de ser un «Servicio Público» aburrido y estéril. Ha vuelto a ser lo que siempre fue: un grito salvaje entre un alma que crea y un alma que escucha.
LA MORALEJA TÉCNICA
Quien paga la orquesta, elige la música. La «Excepción Cultural» actual es una trampa: convierte a los artistas en dependientes del poder político. Raíces aplica la Soberanía Cultural:
- Fin de la Subvención Directa: El Ministerio de Cultura no decide qué es arte.
- Bolsillos Llenos: Al eliminar el IRPF, los ciudadanos tienen excedente para consumir cultura real.
- Mecenazgo Descentralizado: Tú decides si tu dinero va a la ópera, al heavy metal o al teatro de marionetas. Votamos con nuestra cartera qué cultura merece vivir.
El arte subvencionado no es arte, es propaganda.
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