Tema: Mantenimiento por Resultados y el fin de la desidia pública.
El Cráter del Kilómetro 14
Susi va conduciendo su viejo coche hacia el trabajo. Llueve.
De repente… ¡PLAF! El volante da un latigazo. Susi frena en el arcén, con el corazón a mil.
Se baja bajo la lluvia. La rueda delantera derecha está reventada. La llanta, doblada.
Ha pillado el mismo bache que lleva ahí seis meses. Susi ha llamado al Ayuntamiento tres veces. «Está en trámite», le dicen.
Mientras espera a la grúa, empapada, Susi piensa en el Impuesto de Circulación que pagó el mes pasado. Piensa en el Impuesto de Hidrocarburos (la mitad de la gasolina son impuestos).
Piensa en los Peajes. Ha pagado la carretera tres veces.
Pero la carretera la ha roto a ella. La reparación le costará 300 euros. Nadie se los va a devolver.
Susi siente que conducir en España es una carrera de obstáculos donde el Estado pone las trampas y te cobra por caer en ellas.
El Contrato de Alfombra Mágica
Es 2027. Susi circula por la misma carretera comarcal.
No hay baches. El asfalto es oscuro, adherente, perfecto. En el sistema Raíces, la carretera sigue siendo Pública (propiedad de todos), pero su mantenimiento es Privado y Condicional.
Lo ha decidido la entidad comarcal a la que se han adherido varios municipios. Funcionan por omnicracia, Susi puede validar con su voto electrónico las decisiones.
La empresa «VíaSegura» ganó el concurso de mantenimiento. Pero el contrato no dice: «Te pagamos X millones al año hagas lo que hagas.» El contrato es un Smart Contract de Rendimiento:
- Sensores IoT: Cada X metros, la carretera tiene sensores que miden la vibración y el estado del firme.
- Pago por Calidad: Si los sensores detectan que la carretera está perfecta (Índice de Rugosidad < 2), la empresa cobra su cuota mensual completa.
- Penalización Automática: Si aparece un bache y no se arregla en 24 horas, el sistema descuenta dinero automáticamente del pago a la empresa.
El Interés del Mantenedor
A la empresa «VíaSegura» le aterra que haya baches.
Un bache es dinero perdido para ellos. Por eso, no esperan a que Susi llame. Tienen drones y brigadas patrullando preventivamente. Arreglan las grietas antes de que sean agujeros. Susi conduce tranquila. Su coche sufre menos. Gasta menos gasolina.
No es magia. Es que los incentivos están alineados. En el viejo sistema, la empresa cobraba por «hacer obras» (cuantas más obras, más dinero).
En Raíces, la empresa cobra por que no haya obras (porque la carretera no se rompe). Susi llega al trabajo seca y a tiempo. Ha dejado de jugar a la ruleta rusa con su coche.
LA MORALEJA TÉCNICA
Pagar por Disponibilidad, no por Obra. El modelo de Licitación Pública tradicional incentiva la corrupción (sobrecostes, materiales baratos para que se rompa pronto y volver a contratar). Raíces da la libertad a las entidades locales de usar sistemas como el modelo P3 Sistema de rendimiento público-privado (Public-Private Performance).
El Estado compra un servicio («Carretera en perfecto estado»), no una infraestructura («Toneladas de hormigón»). Si la carretera no cumple el estándar de calidad medido objetivamente, el pago se detiene. El riesgo técnico lo asume la empresa, no el conductor.
¿Harto de reventar ruedas en baches que nadie arregla?
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