HISTORIA #26: LA CIUDAD VIVA

Tema: El fin de la especulación con locales vacíos y el urbanismo orgánico.

La Calle de las Persianas Bajadas

Susi pasea por su barrio un martes por la tarde. Es un barrio triste.

De cada diez locales comerciales en la planta baja de los edificios, siete tienen la persiana bajada y un cartel amarillento que dice: «SE ALQUILA». Llevan así cinco años.

Carlos (el carpintero de la historia anterior) quiso alquilar uno para su taller. Llamó al dueño, un fondo de inversión o un rentista que heredó tres edificios. Le pidieron 2.000 euros al mes. Imposible para un pequeño autónomo.

¿Por qué el dueño prefiere tener el local vacío y lleno de polvo en lugar de alquilarlo por 800 euros? Porque en el viejo sistema, acaparar no cuesta nada.

El IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles) era bajísimo para locales vacíos. El dueño simplemente esperaba a que el barrio se revalorizara solo (gracias a que el Ayuntamiento ponía una parada de metro cerca) para alquilar o vender más caro.

Y además, si el dueño invertía dinero en arreglar el local, el IBI le subía (el Estado le castigaba por mejorar su propiedad).

El resultado: Carlos no tiene taller, Susi tiene que coger el coche para un montón de cosas en las afueras en grandes centros comerciales, y el barrio es un desierto inseguro por la noche.

El Reloj Financiero del Suelo

Es 2027. El LVT+ (Impuesto al Valor del Suelo) está a pleno rendimiento.

El dueño del local cerrado recibe su factura del Sistema Raíces. El LVT no grava el ladrillo ni el edificio; grava el Monopolio del Espacio (la ubicación). Y ese local en el centro del barrio ocupa un espacio valioso que pertenece a la comunidad.

La factura es alta. Muy alta. Tener el local vacío ya no le sale «gratis». Ahora, es una herida abierta en su cartera que le desangra económicamente.

El rentista entra en pánico. Tiene dos opciones matemáticas:

  1. Alquilarlo inmediatamente por el precio que el mercado real pueda pagar (aunque sean 600€) para cubrir el impuesto.
  2. Vender el local a alguien que sí quiera usarlo. La especulación pasiva ha muerto. El suelo quema en las manos de quien no lo utiliza.

El Ecosistema Natural

En cuestión de meses, los carteles de «SE ALQUILA» desaparecen.

Los alquileres comerciales se desploman porque, de repente, hay miles de locales compitiendo por encontrar inquilinos. Carlos alquila su taller por 500 o 600 euros.

Al lado, abre una panadería artesanal. En la esquina, una clínica veterinaria. En la acera de enfrente, un centro de estudios.

Susi sale a pasear. La calle huele a serrín, a pan caliente y a vida.

No necesita coger el coche para ir al supermercado; tiene todo lo que necesita a cinco minutos andando. Los vecinos se saludan en la acera. La calle es segura porque siempre hay luz y ojos mirando.

Los políticos del viejo mundo querían imponer la «Ciudad de los 15 minutos» mediante prohibiciones, multas y restricciones de tráfico, tratando a los ciudadanos como ganado.

Raíces ha logrado mediante la Libertad y los Incentivos que no sea necesario coger el coche para todo. Susi se da cuenta de que la ciudad no es una enorme losa de hormigón; es un ecosistema vivo. Solo había que quitarle el parásito de la especulación para que volviera a respirar.


LA MORALEJA TÉCNICA

Castigar el Acaparamiento, Premiar la Creación. El sistema tributario actual (IBI) es un desastre urbano: grava la construcción (frenando el desarrollo) y subsidia el acaparamiento de suelo vacío. Raíces aplica la mecánica pura del LVT(Land Value Tax):

  1. Cero impuestos al ladrillo: Puedes construir, mejorar y reformar tu edificio; no pagarás un céntimo más de impuestos. Se fomenta la inversión y la belleza urbana.
  2. Alto impuesto a la ubicación: El valor del suelo se recauda para los Comunes. Quien retiene suelo vacío en zonas demandadas pierde dinero masivamente. Resultado: Expulsión del especulador, caída brutal de los alquileres comerciales y residenciales, y regeneración orgánica de los barrios.

¿Por qué hay tantos locales vacíos y los alquileres son tan altos?

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El Día Cero

«Todo esto suena genial, pero ¿cómo cambiamos de sistema sin que el país colapse?». Susi tenía la misma duda. Descubre cómo el Protocolo de Transición apaga el viejo mundo y enciende el nuevo en 24 horas.

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